jueves, 3 de septiembre de 2009

Un escrito de mi deporte


En este escrito se sucita un caso en particular, la comunion que debe haber dentro de un deporte y mas cuando es de conjunto. Se mensiona el deporte del basquetball, el entrenador Phill Jackson, campeon con Los Toros de Chicago del famoso Michael jordan: Phill ha sido campeon hasta ahora 11 veces de la liga mas competitiva de basquetball del mundo, la NBA, 2 veces como jugador y 9 como entrenador, recientemente con los Angeles Lakers de Kobe Bryant.

John Paxson era uno de lo jugadores de Phill en Chicago y le hizo una observacion con el respeto que se merecia el entrenador en jefe, este es lo que John observaba del liderazgo del equipo y de la modestia de su coach.



UN LIDER INVISIBLE

Un buen comerciante oculta sus provechos y muestra no tener nada; un experimentado artesano no deja rastro. TAO-TZU

John Paxson una vez dio con una fábula china en la Revista de Negocios de Harvard que dijo que le recordó mi estilo de liderazgo.

La historia era sobre el Emperador Liu Bang, quien, en el siglo III a.C., sentó la primera regla para consolidar a China como un imperio unificado. Para celebrar su victoria, Liu Bang dio un banquete en el palacio, invitando a muchos funcionarios importantes del gobierno, líderes militares, poetas, y maestros, incluido Chen Cen, un experto que lo había asesorado durante la campaña. Los discípulos de Chen Cen, quienes lo acompañaron al banquete, estaban impresionados por los procedimientos pero desconcertados por un enigma en el corazón de la celebración. Sentado en la mesa central con Liu Bang estaban sus ilustres comandantes mayores. Primero estaban Xiao He, un eminente general cuyos conocimientos de logística no le iban en zaga. Seguido a él estaba Han Xin, un legendario táctico que había ganado cada batalla que había peleado. Finalmente estaba Chang Yang, un astuto diplomático quien fue talentoso para convencer a los jefes de estado para formar alianzas y rendirse sin combatir. Los discípulos podían entender la presencia de esos hombres. Lo que los desconcertaba era cómo Liu Bang, quien no había tenido una noble cuna o sapiencia comparables a la de sus jefes consejeros, encajaba en el cuadro. “¿Por qué él es el emperador?”, preguntaban ellos.

Chen Cen sonrió y preguntó a ellos qué es lo que determina la resistencia de una rueda. “¿No es la robustez de los rayos?”, uno respondió. “¿Entonces por qué es que dos ruedas hechas con idénticos rayos difieren en resistencia?”, preguntó Chen Cen. Después de un momento, continuó diciendo: “ver más allá de lo visto. Nunca olvidar que una rueda no está hecha sólo de rayos sino además del espacio entre los rayos. Rayos robustos incorrectamente ubicados hacen una rueda débil. Para que su pleno potencial sea llevado a cabo depende de la armonía entre ambos elementos. La esencia de la hechura de la rueda depende de la habilidad del artesano para concebir y crear el espacio que contiene y balancea los rayos interiores de la rueda. Piensen ahora, ¿quién es el artesano aquí?”.

Los discípulos estaban en silencio hasta que uno de ellos dijo, “pero maestro, ¿cómo asegura el artesano la armonía entre los rayos?”. Chen Cen les dijo que pensaran en la luz del sol. “El nutre y vitaliza los árboles y flores”, dijo. “Es así por la luz que regala. Pero al fin, ¿en qué dirección crecen ellos?. Así es esto con un maestro artesano como Liu Bang. Después de ubicar a los individuos en posiciones para llevar a cabo su potencial a pleno, él asegura la armonía entre ellos dándoles todo el crédito por sus distintos logros. Y al fin, como los árboles y las flores crecen hacia el donante, el sol, los individuos crecen hacia Liu Bang con devoción.

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